EVALUACIÓN COMO PROCESO
TRANSFORMADOR
La
evaluación se puede definir como un proceso que tiene como finalidad determinar
el grado de eficacia y eficiencia, con que han sido empleados los recursos
destinados a alcanzar los objetivos previstos, posibilitando la determinación
de las desviaciones y la adopción de medidas correctivas que garanticen el
cumplimiento adecuado de las metas presupuestadas. Se aplica ex ante (antes
de), concomitante (durante), y ex post (después de) de las actividades
desarrolladas. En la planeación es el conjunto de actividades, que permiten
valorar cuantitativa y cualitativamente los resultados de la ejecución del Plan
Nacional de Desarrollo y los Programas de Mediano Plazo en un lapso
determinado, así como el funcionamiento del propio Sistema Nacional de
Planeación. El periodo normal para llevar a cabo una evaluación es de un año
después de la aplicación de cada Programa Operativo Anual. Fase del proceso
administrativo que hace posible medir en forma permanente el avance y los
resultados de los programas, para prevenir desviaciones y aplicar correctivos
cuando sea necesario, con el objeto de retroalimentar la formulación e
instrumentación.
También es importante mencionar que la evaluación
ha sido un elemento externo a la actividad de aprender. Se la ha considerado y
se la considera, tanto desde las perspectivas cualitativas como cuantitativas,
como un medio por el que valoramos un aprendizaje y, a partir de los datos
obtenidos, se inician nuevos aprendizajes o, si es necesario, se realizan
actividades de recuperación, sin embargo la gran mayoría de los análisis que se
hacen después de una evaluación, toman más en cuenta el resultado final, antes
que el proceso que llevo ese aprendizaje.
También puede ser definida como la
determinación sistemática del mérito, el valor y el significado de algo o
alguien en función de unos criterios respecto a un conjunto de normas. La
evaluación a menudo se usa para caracterizar y evaluar temas de interés en una
amplia gama de las empresas humanas, incluyendo las artes, la educación, la justicia,
la salud, las fundaciones y organizaciones sin fines de lucro, los gobiernos y
otros servicios humanos.
La evaluación tiene la función de motor del aprendizaje pues sin evaluar y
regular los aciertos y errores, no habría progreso en
el aprendizaje de los alumnos, ni acción efectiva de los docentes, tal cual también lo sostiene la transformación educativa, y en nuestra provincia, el Diseño Curricular Jurisdiccional.
el aprendizaje de los alumnos, ni acción efectiva de los docentes, tal cual también lo sostiene la transformación educativa, y en nuestra provincia, el Diseño Curricular Jurisdiccional.
La clara
determinación de los aspectos a evaluar, de los específicos o variables y de
los posibles indicadores, es fundamental para pasar más tarde a
construcciones estratégicas y de instrumentos de recogida d datos. Una serie de
interrogantes nos permiten discriminar; orientar el proceso de selección de indicadores
que permitan recoger esos datos que den cuenta de la existencia o no de
aspectos a indagar; eso si cualquiera sea el modelo por el que se opte, el proceso y las técnicas o
instrumentos deben respetar la validez y fiabilidad como condiciones fundamentales.
instrumentos deben respetar la validez y fiabilidad como condiciones fundamentales.
Es necesario, que el alumno aprenda a evaluar desde una
perspectiva objetiva y válida, es preciso que conozca técnicas que puedan ser
transferidas o adaptadas en distintas situaciones de aprendizaje.
Un concepto que retoma Isabel Mora
Vargas es el de: "Una fase de control que tiene como objeto no sólo la
revisión de lo realizado sino también el análisis sobre las causas y razones
para determinados resultados,...y la elaboración de un nuevo plan en la medida
que proporciona antecedentes para el diagnóstico”.
Se habla
de distintas formas de evaluación, aquí un ejemplo de lo que significa
evaluación formadora, y evaluación formativa. La evaluación formadora arranca del propio
discente; esto es, se fundamenta en el auto-aprendizaje; la evaluación formativa
es una respuesta a la iniciativa docente, mientras que la evaluación formadora
responde a la iniciativa del discente.
EVALUACIÓN FORMATIVA
|
EVALUACIÓN FORMADORA
|
Intervención docente.
Iniciativa del docente.
Surge del proceso de enseñanza.
Proviene de fuera.
Repercute en el cambio positivo desde fuera.
|
Parte del propio discente y orientado por el
docente.
Iniciativa del discente.
Surge de la reflexión del discente.
Proviene de dentro.
Repercute en el cambio positivo desde dentro.
|

En relación con tu artículo, cabe resaltar que la evaluación formativa es aquella que se realiza durante el desarrollo del proceso de enseñanza y aprendizaje de manera continua; tiene como finalidad favorecer el progreso del estudiante.
ResponderEliminar