Hablar de evaluación como proceso
transformador es hablar de una acción educativa que no se base solamente en una
ponderación, un número, o un criterio. Si no a una acción educativa orientada a
educar personas para transformar su entorno, y el mundo en un espacio mas
humanizado. Es decir podremos obtener una evaluación transformadora solo cuando
asumamos el reto de caminar hacia modelos educativos humanistas de desarrollo
integral de la personalidad, que valore no solo conocimientos sino actitudes, experiencias,
habilidades y destrezas.
Una evaluación transformadora requiere de una
praxis educativa que propicie el pensamiento critico y reflexivo que involucre
al estudiante en la evaluación y que este pase de ser objeto de evaluación a
sujeto evaluado. Recordemos que no solo evaluamos al alumno sino también
nuestra praxis, ¿que tan efectiva están siendo esas estrategias seleccionadas?,
¿como estoy llegando a mis alumnos? , ¿Qué contenidos debo retomar?
Es tarea del docente reflexionar
ante ese acto evaluativo.
El docente en la actualidad debe
no solo plantearse nuevos retos sino también asumirlos, innovando a cada
momento y brindándole al estudiante un rol activo, participante y protagónico
no solo al momento de la evaluación sino a lo largo del proceso de
enseñanza-aprendizaje. Si bien es cierto que el diseño, selección e implementación
de un instrumento de evaluación adecuado juega un papel fundamental en la
evaluación, no es menos cierto que esta no representa el único ingrediente del éxito
educativo ya que el fin de la educación no es evaluar sino enseñar.
Considerando tu artículo que el fin de la educación no es evaluar sino enseñar, cabe resaltar que también se debe detectar, orientar y promover al máximo el desarrollo de las capacidades de cada estudiante en el aprender a ser, aprender a conocer, aprender hacer y aprender a convivir.
ResponderEliminarEstoy de acuerdo contigo Mireya debemos promover el desarrollo de cada estudiante
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