Este espacio tiene como finalidad reflexionar sobre la evaluación como proceso transformador. Desarrolla en el participante la capacidad de evaluar objetiva, ética, responsable y críticamente la realidad educativa, identificar los problemas que afectan la acción pedagógica y las organizaciones, para la búsqueda de acciones que contribuyan a solucionar problemas inherentes al ámbito de la docencia universitaria.

sábado, 8 de junio de 2013

REFLEXIONES DE LA EVALUACIÓN COMO PROCESO TRANSFORMADOR
La evaluación constituye uno de los elementos más valiosos en el proceso enseñanza y aprendizaje del estudiante; su utilidad depende de la forma como el docente la realice y propicie durante la acción pedagógica, debe ser vista como actividad natural, inherente al acontecer diario, desde la visión constructivista, forma parte del quehacer cotidiano del estudiante, quien corrige sus errores y afianza sus aciertos en el momento en el cual actúa. Por tal razón, es preciso que la evaluación se transforme y deje de ser percibida exclusivamente al docente.
Es conveniente considerar a la evaluación como un elemento inherente al proceso de enseñanza y a la condición humana (Estévez, 1996), útil en la investigación, como también reflexionar como vía hacia la comprensión, mejoramiento y progreso de las dificultades encontradas de acuerdo a los objetivos o propósitos planificados en los proyectos formulados tomando en cuenta las necesidades, intereses y motivación del estudiante.
De esta manera la evaluación es concebida como un proceso vinculado a la actividad pedagógica, que involucra la reflexión, el análisis y valoración de alguna o varias características del estudiante, grupo, ambiente de aprendizaje, docente, proyectos pedagógicos, criterios e indicadores, donde participan docente, estudiante. Esto va a permitir mejorar, reafirmar los aspectos positivos, detectar los elementos negativos y tomar decisiones al respecto lo que influye la construcción de los aprendizajes.
En atención a lo antes expuesto con el nuevo enfoque evaluativo, la evaluación deja de ser una acción meramente administrativa, para cumplir con una función formativa donde participan todos los actores, lo que garantiza la orientación, el desarrollo y el mejoramiento continuo de la actuación y del aprendizaje en el ser, conocer, hacer y convivir del participante a lo largo del año escolar, así como la revisión de los distintos elementos incidentes en el desarrollo de la practica pedagógica y de la planificación emprendida, con el objeto de intervenir para hacer los correctivos necesarios, reajustar el proceso y acumular experiencias positivas, es decir favorecer el aprendizaje del estudiante.



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