La
evaluación es quizás el proceso más vital de la formación profesional. Un
sistema de evaluación de alta calidad permite orientar de manera correcta los
diferentes aspectos de un curso, brinda a los estudiantes una retroalimentación
apropiada, asegura que los buenos estudiantes sean reconocidos por haber
aprendido lo suficiente, y sirve de base para certificaciones reconocidas por
todos.
El objetivo fundamental de la
evaluación en los escenarios educativos consiste en proveer una visión
abarcadora de la acción y el proceso educativo, a fin de orientarla toma de
decisiones para mejorarlo (Orlich, et al. 2002). De igual forma, un objetivo
básico de cualquier sistema de evaluación procura determinar qué se ha logrado y
hasta qué punto se han alcanzado los objetivos de aprendizaje propuestos. Así
también, se trata de determinar qué impacto
está teniendo la enseñanza en la formación y aprendizaje del estudiante.
De esta forma, la evaluación ayuda a identificar problemas, informar y
establecer medios para corregir, perfeccionar y superar los mismos, de tal forma
que el desempeño de cada uno de los integrantes de una comunidad educativa sea cada
vez más satisfactorio.
Como la evaluación ofrece información
pertinente para los integrantes de un sistema educativo en sus diferentes
niveles, sus funciones están dirigidas a cada uno de éstos.
En este aspecto, las funciones fundamentales
de la evaluación son propiciar que
el estudiante conozca mejor qué factores influyen en la calidad de su
desempeño, a fin de construir y fijarse metas realistas en su proyecto de
crecimiento como alumno y como persona, estimular al estudiante a identificar
sus fortalezas, así como aquellas áreas a las que necesita dar mayor atención y
seguimiento, también proveer información al maestro sobre la pertinencia y la
efectividad de su desempeño como docente y estimular la reflexión crítica en
torno a las propuestas de diseño curricular y a las iniciativas que se
promuevan para mejorar el aprovechamiento del estudiante, así como brindar
información a la comunidad acerca de lo que se puede lograr y lo que presenta
dificultad en las escuelas para alcanzar las metas y los objetivos del proyecto
educativo que en éstas se implanta.
La evaluación adquiere cada día mayor relevancia en los procesos y
acciones de enseñanza-aprendizaje, al constituir en sí misma un proceso, o
subsistema, que afecta en todos los sentidos al que se desarrolla hacia el
logro de los objetivos.
Cuando los procedimientos
son correctos, los estudiantes pueden confiar en la calidad de su formación, y
los empleadores pueden confiar en los estudiantes calificados. Sin ellos, sin
embargo, esta confianza puede verse amenazada.
La importancia de los temas de evaluación en la
formación profesional a menudo no es apreciada en toda su dimensión. Hay
probablemente mucha más mala práctica e ignorancia sobre temas significativos
en el área de la evaluación que en cualquier otro aspecto de la educación
profesional. Esto no sería tan malo si no fuera por el hecho de que los efectos
de la mala práctica en la evaluación son más fuertes que en cualquier otro
aspecto de la enseñanza. Los estudiantes pueden, con dificultad, escapar de los
efectos de una mala enseñanza, pero ellos no pueden (si quieren tener éxito en
el curso) escapar de los efectos de una mala práctica en evaluación.
Maestrante. Milagros Sánchez.
Muy buena la informacion para nutri el comcimiento acerca de los principios basicos de la informacion
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