LA EVALUACION COMO PROCESO
TRANSFORMADOR
Dentro de la confrontación que se
debaten la forma tradicional como se ha concebido la evaluación, por una parte conductista,
resultarista, que verifica un producto, que evalúa objetivos preestablecidos, (Ralph
Tyler “Principios Básicos del Curriculum”, 1949) producto ello de la misma concepción
de la educación dentro del paradigma conductista que impone conductas y en la evaluación
compruebas contenidos y conductas; y por
otra parte el enfoque constructivista de la enseñanza que obliga, para ser
consecuente con esta óptica que la evaluación se conciba con una visión
constructivista o por lo menos, implica que el proceso de evaluación incorpore
elementos del paradigma constructivista. Esta ultima propuesta la recoge el
Curriculum Nacional Bolivariano (2007, Ministerio del poder Popular para la Educación),
allí se plantea la “Evaluación en el Sistema Educativo Bolivariano” como un opción
a la evaluación Tradicional, es decir, aunque allí no se dice, una alternativa
a la evaluación netamente conductista. Ante estas tres alternativas, vale
decir, la evaluación netamente conductista, la combinada (Curriculum
Bolivariano) y la constructivista, todas enfocadas desde la visión de una evaluación
transformadora, creemos que es necesario para que realmente el proceso de evaluación
se convierta en una proceso transformador, que debe asumirse sin tapujos y sin
temor la óptica constructivista, en el sentido que se deben ir erradicando los resquicios
que aun quedan de la evaluación conductista, que hay que evaluar los procesos,
los valores que se forman en el trabajo cooperativo, la mística y la entrega
del discente en el proceso de aprendizaje, si bien es cierto como lo han
planteado voces respetables que interactúan en nuestra cohorte de Maestría en Educación
Universitaria en la UNELLEZ, cuando acertadamente afirman que los docentes
estamos cercados por planificaciones y regulaciones que nos obligan a evaluar
conductistamente, ello no nos debe limitar para no solo proponer cambios en esa
planificación súper conductista, sino propiciar reformas estructurales en las
normas que regulan el sistema de estudios tanto a nivel de pregrado como en el
mismo postgrado. Creemos que las fallas que continuamente se nos presentan
cuando tratamos de implementar una evaluación constructivista y mas aun
realizar el proceso de aprendizaje integral desde la óptica constructivista,
deben ser solventadas dentro de esa misma concepción es decir debemos avanzar
en el aprendizaje por proyectos, que creemos que es una estrategia adecuada
para implementar un proceso de aprendizaje basado en el aprendizaje
significativo y la construcción por parte de los participantes en este proceso de
los conocimiento necesarios para su emancipación.
Alfredo Sanoja
C.I. N° 9250882
Me parece bueno el escrito mi estimado amigo. Aunque difiero de la perspectiva del enfoque exageradamente constructivista. Mas bien, diría que la alternativa combinada es a la que se debe enfocar. No obstante tengamos presente que al transformar debe (por lógica)haber un cambio en el Pensamiento y por ende en la manera de actuar (conducta). Agarren ese trompo en la uña pues!!
ResponderEliminarestoy de acuerdo en el aspecto de combinar (las teorías de aprendizaje) llámese conductismo o constructivismo por que para mi concepto no se puede enseñar sin dirigir y luego dejar hacer.
ResponderEliminarConsidero que la finalidad de la evaluación se dirige hacia el mejoramiento integral del proceso de enseñanza del estudiante, dirigido al mejoramiento de las estrategias y métodos para el logro del aprendizaje, a la integración y motivación de los alumnos, y a descubrir sus fortalezas y debilidades; estas se ven enmarcadas dentro del constructivismo, tomando en cuenta al alumno y no sólo la opinión del docente, permitiéndole al individuo evaluar sus conocimientos en forma consciente y las de sus compañeros de grupo, a fin de modificar las posibles fallas y reforzar las fortalezas, al mismo tiempo que se fortalecen los valores sociales y se estimula la cooperación. La retroalimentación docente-alumno debe ser evidente y constante no lo llamaríamos conductismo, pero si orientar las bases para que el estudiante logre desarrollar lo que se le plantea en una actividad. El docente debe ocuparse en conocer a sus alumnos, sus fortalezas, sus debilidades, su entorno bio-psico-social, a fin de dirigir adecuadamente las enseñanzas que realmente sean de utilidad para su grupo de educandos.
ResponderEliminarAmigo, me gusta mucho el enfoque que le diste a tu escrito, y me parece aceptable tu perspectiva de la evaluación, es cierto, la evaluación no es meramente constructivista ni tajantemente conductista, yo comparto la idea, que debe existir una combinación entre ellas, jamás se deja de ser conductistas, pero se requiere el espacio que da, el constructivismo para que las ideas y la producción del estudiante se haga presente, se haga protagonista, que haga su camino al andar.
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