Este espacio tiene como finalidad reflexionar sobre la evaluación como proceso transformador. Desarrolla en el participante la capacidad de evaluar objetiva, ética, responsable y críticamente la realidad educativa, identificar los problemas que afectan la acción pedagógica y las organizaciones, para la búsqueda de acciones que contribuyan a solucionar problemas inherentes al ámbito de la docencia universitaria.

lunes, 13 de mayo de 2013

LA EVALUACION COMO PROCESO TRANSFORMADOR


LA EVALUACION COMO PROCESO TRANSFORMADOR                     

Dentro de la confrontación que se debaten la forma tradicional como se ha concebido la evaluación, por una parte conductista, resultarista, que verifica un producto, que evalúa objetivos preestablecidos, (Ralph Tyler “Principios Básicos del Curriculum”, 1949) producto ello de la misma concepción de la educación dentro del paradigma conductista que impone conductas y en la evaluación compruebas contenidos y conductas;  y por otra parte el enfoque constructivista de la enseñanza que obliga, para ser consecuente con esta óptica que la evaluación se conciba con una visión constructivista o por lo menos, implica que el proceso de evaluación incorpore elementos del paradigma constructivista. Esta ultima propuesta la recoge el Curriculum Nacional Bolivariano (2007, Ministerio del poder Popular para la Educación), allí se plantea la “Evaluación en el Sistema Educativo Bolivariano” como un opción a la evaluación Tradicional, es decir, aunque allí no se dice, una alternativa a la evaluación netamente conductista. Ante estas tres alternativas, vale decir, la evaluación netamente conductista, la combinada (Curriculum Bolivariano) y la constructivista, todas enfocadas desde la visión de una evaluación transformadora, creemos que es necesario para que realmente el proceso de evaluación se convierta en una proceso transformador, que debe asumirse sin tapujos y sin temor la óptica constructivista, en el sentido que se deben ir erradicando los resquicios que aun quedan de la evaluación conductista, que hay que evaluar los procesos, los valores que se forman en el trabajo cooperativo, la mística y la entrega del discente en el proceso de aprendizaje, si bien es cierto como lo han planteado voces respetables que interactúan en nuestra cohorte de Maestría en Educación Universitaria en la UNELLEZ, cuando acertadamente afirman que los docentes estamos cercados por planificaciones y regulaciones que nos obligan a evaluar conductistamente, ello no nos debe limitar para no solo proponer cambios en esa planificación súper conductista, sino propiciar reformas estructurales en las normas que regulan el sistema de estudios tanto a nivel de pregrado como en el mismo postgrado. Creemos que las fallas que continuamente se nos presentan cuando tratamos de implementar una evaluación constructivista y mas aun realizar el proceso de aprendizaje integral desde la óptica constructivista, deben ser solventadas dentro de esa misma concepción es decir debemos avanzar en el aprendizaje por proyectos, que creemos que es una estrategia adecuada para implementar un proceso de aprendizaje basado en el aprendizaje significativo y la construcción por parte de los participantes en este proceso de los conocimiento necesarios para su emancipación.

Alfredo Sanoja
C.I. N° 9250882

4 comentarios:

  1. Me parece bueno el escrito mi estimado amigo. Aunque difiero de la perspectiva del enfoque exageradamente constructivista. Mas bien, diría que la alternativa combinada es a la que se debe enfocar. No obstante tengamos presente que al transformar debe (por lógica)haber un cambio en el Pensamiento y por ende en la manera de actuar (conducta). Agarren ese trompo en la uña pues!!

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  2. estoy de acuerdo en el aspecto de combinar (las teorías de aprendizaje) llámese conductismo o constructivismo por que para mi concepto no se puede enseñar sin dirigir y luego dejar hacer.

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  3. Considero que la finalidad de la evaluación se dirige hacia el mejoramiento integral del proceso de enseñanza del estudiante, dirigido al mejoramiento de las estrategias y métodos para el logro del aprendizaje, a la integración y motivación de los alumnos, y a descubrir sus fortalezas y debilidades; estas se ven enmarcadas dentro del constructivismo, tomando en cuenta al alumno y no sólo la opinión del docente, permitiéndole al individuo evaluar sus conocimientos en forma consciente y las de sus compañeros de grupo, a fin de modificar las posibles fallas y reforzar las fortalezas, al mismo tiempo que se fortalecen los valores sociales y se estimula la cooperación. La retroalimentación docente-alumno debe ser evidente y constante no lo llamaríamos conductismo, pero si orientar las bases para que el estudiante logre desarrollar lo que se le plantea en una actividad. El docente debe ocuparse en conocer a sus alumnos, sus fortalezas, sus debilidades, su entorno bio-psico-social, a fin de dirigir adecuadamente las enseñanzas que realmente sean de utilidad para su grupo de educandos.

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  4. Amigo, me gusta mucho el enfoque que le diste a tu escrito, y me parece aceptable tu perspectiva de la evaluación, es cierto, la evaluación no es meramente constructivista ni tajantemente conductista, yo comparto la idea, que debe existir una combinación entre ellas, jamás se deja de ser conductistas, pero se requiere el espacio que da, el constructivismo para que las ideas y la producción del estudiante se haga presente, se haga protagonista, que haga su camino al andar.

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