Según el diccionario de la Real Academia Española de la
lengua, evaluar quiere decir valorar, estimar el valor de las cosas no
materiales.
Para Manuel Fermín “la evaluación es un proceso sistemático, continuo
e integral destinado a determinar hasta qué punto fueron logrados los objetivos
educacionales previamente determinados “
El ser humano es por excelencia evaluador y por ende buscador
del progreso (evaluar es proceso natural, inherente a la vida cotidiana).
En el ámbito educativo la evaluación constituye el principal
instrumento del educador para tomar decisiones curriculares ya que no solo nos
permite verificar el desarrollo del proceso educativo, el desempeño que tiene
el facilitador sino también el
desarrollo de cada participante en cuanto a su proceso de aprendizaje.
Es una de las etapas más importantes ,que debe ser continua y
constante ,porque no basta un control solamente al final de la labor docente
,sino antes, durante y después del proceso educativo ,ya que esto nos va a
permitir conocer el material humano que
estamos conduciendo, así como también nos podemos percatar de los aciertos y
errores que estamos produciendo en el desarrollo del quehacer educativo (de
acuerdo a los resultados de la evaluación se harán los ajustes o mejoramientos
de la enseñanza)
pienso que la evaluación no debe ser unidireccional debería ser vidireccional, esto permitirá la autoevaluacion de los aplicadoros de evaluacion reflexionar y tomar correctivos necesario
ResponderEliminarProfesora Mariangela saludos, comparto la idea que expones, cuando dices que la evaluación debe y tiene que constantes, un docente no puede darse el lujo, ni ser tan tranquilo, como para mandar cuatro trabajos del 25 %, ¿ dónde esta la evaluación?, cuando no se toma el tiempo para la evaluación formativa que debe darse en todo el proceso educativo.
ResponderEliminarTal como lo describe Mariángela, La evaluación no es un punto final de comprobación
ResponderEliminarsobre datos pasados, sino que es un proceso de indagación, de reflexión y de diálogo, por el cual se obtiene información sobre el aprendizaje, pero también sobre la enseñanza, ya que no solo muestra como el estudiante construye su conocimiento y sus procesos de aprendizaje sino que, además, ofrecen pistas a los profesores sobre las propias prácticas de enseñanza. Una evaluación comprometida promueve la autoevaluación en el profesor y el estudiante para lograr la comprensión de la calidad y de la toma de decisiones pertinentes que contribuyan a mejorar tanto la enseñanza como el aprendizaje.