El proceso
de evaluación nos lleva a una reflexión profunda, en primer lugar, sobre qué
queremos que los alumnos conozcan y aprendan tras el periodo de enseñanza
aprendizaje, en un segundo lugar que pretendemos que los alumnos realicen con
el conocimiento adquirido, es decir, que implicaciones cognitivas existen en
las tareas que se le van a proponer para la evaluación de los conocimientos
adquiridos.
La
evaluación tiene dos objetivos principales: analizar en qué medida se han
cumplido los objetivos para detectar posibles fallas en el proceso y superarlas
y, el segundo, propiciar la reflexión de los alumnos en torno a su propio
proceso de aprendizaje (metacognición). Para lograr estos objetivos la
evaluación debe ser participativa –que los alumnos participen en ella. Completa
–debe abarcar todos los pasos importantes del proceso enseñanza–aprendizaje.
Continua –a lo largo del curso– no debe dejarse para el final del mismo.
Ahora bien,
es importante citar a Stufflebeam, quien define a la evaluación como:
"proceso
de identificar, obtener y proveer de información útil y descriptiva acerca del
valor y mérito de las metas, la planificación, la realización y el impacto de
un objeto determinado con el fin de servir de guía para la toma de decisiones,
solucionar problemas de responsabilidad y promover la comprensión de los
fenómenos implicados" [Evaluación sistémica. Guía teórica y práctica (1993:182)]
Es por ello, que es de gran importancia definir enfoque, enfoque se refiere también a los distintos puntos de vista con
los que se puede observar una cosa o determinada situación, desde el punto de
vista de la evaluación, esta se centra en como aprenden los estudiantes tomando
en consideración que ellos sean más conscientes de sus propios procesos, la evaluación
es algo que se planifica en base a aprendizajes y se centra en la actividad que
se desarrolla en el aula. Evaluar adecuadamente
no es fácil, evaluar es una destreza profesional clave, que debe ser
desarrollada de forma permanente y continua, la evaluación persigue generar un
impacto emocional ya que la misma incide en la motivación del aprendiz, debe
promover un compromiso con las metas de aprendizaje y los criterios de evaluación,
es decir, que los estudiantes se comprometan con lo que hay que lograr, que
sientan que lo que hacen tiene un sentido, esto surge con la retroalimentación,
ya que la evaluación tiene como fin que los aprendices sepan cómo mejorar y que
mejorar, así como también, sus potencialidades y fallas, reconociendo todos los
logros y aciertos
Existen diferentes
enfoques de la evaluación el Enfoque
tradicional está ligado al desarrollo de exámenes, test y pruebas, su
razón de ser se ha definido en función de instrumentos o técnicas. El rol
fundamental de la evaluación tradicional está centrada en la fase final del
proceso de enseñanza – aprendizaje, le interesa determinar la cantidad de
conocimiento o contenidos que maneja el alumno durante un tiempo de enseñanza. La
Evaluación como juicio es la
forma más antigua (se remonta a la antigua China a.C) caracterizada por el
predominio de exámenes orales en que los jueces determinan el rendimiento final
de los estudiantes y la Evaluación
como medición que surgió a principios del Siglo XX. Se conoce con los
test mentales de Castell (1890) destinados a medir las capacidades mentales de
los individuos, la Evaluación como
congruencia Tyler (1930), este consistía en que las pruebas deben medir
los cambios producidos por los medios educativos. Aspectos del currículum, a
saber, a los planes de estudio, al programa, entre otros
De los enfoques
mencionados surgió uno, que vino a ser la integración de los mismos, el Enfoque
actualizado que es concebido como un proceso de obtención de evidencias
(medición) que permite juzgar (juicio) el grado de logro (congruencia) de los
objetivos de aprendizaje. En este enfoque actualizado la evaluación asume los
siguientes procesos:
En conclusión, la evaluación no es, ni puede ser, un proceso aislado ni paralelo de la enseñanza, la evaluación es parte de la enseñanza y del aprendizaje.
Licda. Hilda Canelón

Me parece interesante tu artículo, muy profundo y me agrada esto último que indicas, cuando dices que la evaluación no es un proceso aislado ni menos paralelo de la enseñanza, y es que la evaluación existe porque existe la enseñanza, ambos procesos van de manera simultánea. con el fin único de lograr un aprendizaje y que el mismo sea seignificativo
ResponderEliminarExcelente tu texto, debido a que le brindas esa importancia que merece la evaluacion por estar presente es nuestro dia a dia al igual que la comunicacion.
ResponderEliminarLa evaluación, como lo refiere la profesora Hilda, no es un proceso aislado, y eso es notorio en la dinámica de la sociedad, estamos en permanente evaluación y autoevaluación, siempre tenemos metas por alcanzar, caminos que recorrer, proyectos que realizar y la evaluación siempre va a ser una constante en nuestra vida, sobre todo, si está, en nuestras manos la responsabilidad de valorar el trabajo de otra persona.
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