Este espacio tiene como finalidad reflexionar sobre la evaluación como proceso transformador. Desarrolla en el participante la capacidad de evaluar objetiva, ética, responsable y críticamente la realidad educativa, identificar los problemas que afectan la acción pedagógica y las organizaciones, para la búsqueda de acciones que contribuyan a solucionar problemas inherentes al ámbito de la docencia universitaria.

sábado, 8 de junio de 2013

REFLEXIÓN SENSATA DE LA EVALUACIÓN (ni tan calvo ni con dos pelucas)

En la actualidad, diversas formas se aplican para captar los logros de los estudiantes pero ¿realmente estamos logrando los objetivos? En el caso de un estudiante de medicina, el contenido es acerca de las “amígdalas”, como lo evaluaría si en una técnica X de evaluación se le sugiere que exponga conocimientos relacionados al contenido, y el alumno conoce pero es acerca de “gastrointestinal”, ¿Qué se hace? ¿Acaso no sabe de medicina? Evidentemente que sí, pero no en el contexto. No quiere decir que se deje de evaluar lo que sepa. Pero en el contexto evaluativo se debe ser muy minucioso y objetivo (buscar la objetividad) y en estas circunstancias el alumno en este contenido de aprendizaje estaría no aprobado.
La manera más directa para redireccionar y edificar las transformaciones que necesariamente surgen de los procesos pedagógicos es mediante la evaluación. Es entonces mediante la evaluación que podemos lograr la educación ideal del ciudadano que se desea producir. A medida que vaya surgiendo el aprendizaje, también habrá una manera de evaluar para ello, es por esta razón que la adecuación de enfoques evaluativos en el proceso dependerá de lo que se esté enseñando. La técnica tendrá que ser la más adecuada y dependiendo de los objetivos y los contenidos de enseñanza será el instrumento. En este orden de ideas se hace necesario expresar que <<no se puede medir el conocimiento de un individuo, pero si se puede saber lo que el individuo conoce>>.
Al parecer la exigencia del conocimiento está dada por los intereses de los estudiantes, pero, la realidad debe ser otra, al menos en casos muy específicos. El ser humano es infinito en aptitudes, actitudes y capacidades, que no pueden ser evaluadas con un patrón de criterio único en el aspecto sociohumanistico. Sin embargo, en las áreas puras del conocimiento científico debe ser rígido, controlado y direccionado el conocimiento por el docente (o quien funja serlo), sin esperar a que haya cabida para el error (consideremos el ejemplo de la carrera de medicina). No obstante, también deben evaluarse profundamente en estos casos especiales valores morales y éticos que contribuyan en los médicos (y otros profesionales técnicos) el eje del ser y el convivir.
Por otro lado, las evaluaciones como bien lo expresa Guerrero, E (2011), deben tener un enfoque holístico y una tendencia hacia la integralidad con trandisciplinariedad, ya que el conocimiento puro no sirve al ser humano si no tiene aportes para el ser social y de la misma manera el ser social no daría nada productivo sin conocimiento. De manera pues, que la evaluación educativa es un ciclo reflexivo y constantemente dinámico, ya que, a través de esta se generan los métodos apropiados para la adecuada transmisión de información de las que se surten tanto estudiantes como los docentes.
La posición más observable de la evaluación actual, es la bidireccionalidad que existe. Y esto es porque ya no es el docente el que lo sabe todo, sino que es un medio de ayuda entre el conocimiento (la información) y el estudiante (aprendiz), de ahí la nomenclatura de facilitador. A raíz de esto, los docentes debemos considerar al hecho pedagógico de evaluar como una herramienta para facilitar la transformación de limitaciones, debilidades y amenazas en la praxis educativa en holismo, fortalezas y oportunidades para el provecho de todos; y hacer entender al estudiantado que la evaluación mediante cualquier técnica o instrumento no es un acto punitivo o penitenciario sino más bien un medio de obtención de los logros y progresos de sus aptitudes académicas y de otras índoles, más aún para transformar los modelos estratégicos del docente y hacer efectivos y eficientes los procesos pedagógicos en todos los aspectos posibles.


Nota: Cada quien tiene su manera de matar piojos, al final la intención es matar los piojos y no ver de que manera, siempre que no hayan efectos adversos o contrarios.

1 comentario:

  1. Me parece muy asertivo cuando dices que "no se puede medir el conocimiento de un individuo, pero si se puede saber lo que el individuo conoce" porque por medio de la evaluación podemos medir que tantos son los conocimientos que ha adquirido el alumno y cuales son las fallas que aun presentan, la evaluación nos permite detectar las fallas y de esta manera reforzarlos, con el fin único de formar un alumno integral

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