TENDENCIAS DE LA EVALUACION.
La evaluación, en tanto practica
pedagógica, es muy antigua. Si bien es anterior a la existencia de la escuela,
es una práctica sumamente difundida en los establecimientos educativos. En los
últimos tiempos está de moda hablar de evaluación. Pero lo fundamental es
conocer el papel que desempeña, la función que cumple, saber quién se beneficia
con ella, y al servicio de quien se pone.
La identificación y sistematización de
las tendencias del desarrollo de la evaluación del aprendizaje constituye un
hito en el trabajo orientado a perfeccionar la práctica evaluativa en nuestras
universidades, en tanto conforma un marco de referencia para la reflexión y
toma de decisiones inherentes a toda labor de mejora de la enseñanza. Con tal
propósito el presente artículo procura una aproximación a esta temática, con
base en el análisis de diversas concepciones y propuestas que se manifiestan
actualmente en este campo y la valoración y puntos de vistas de la autora a
partir de su experiencia profesional docente e investigativa.
De modo general, la tendencia actual
es la de concebir a la evaluación desde una perspectiva comprehensiva en cuanto
a su objeto, funciones, metodología y técnicas, participantes, condiciones,
resultados, efectos y determinantes. Se manifiesta con fuerza el reconocimiento
de su importancia social y personal desde un punto de vista educativo,
formativo, así como para el propio proceso de enseñanza-aprendizaje por el
impacto que tiene el modo de realizar la evaluación y la forma en que el
estudiante la percibe, en el aprendizaje. No obstante, esta tendencia que se
manifiesta en la conceptualización teórica contrasta con cierta estrechez y
rigidez que matizan su práctica en las instituciones educacionales y al
interior del aula; así como la servidumbre de la evaluación a demandas sociales
de selección, clasificación y control de los individuos y las instituciones
mismas, que aún persisten con fuerza.
Las tendencias
históricas en cuanto a la consideración del objeto de evaluación del
aprendizaje, trazan direcciones tales:
- Del rendimiento
académico de los estudiantes, a la evaluación de la consecución de los
objetivos programados.
- De la evaluación de
productos (resultados), a la evaluación de procesos y productos.
- De la búsqueda de
atributos o rasgos estandarizables, a lo singular o idiosincrásico.
- De la
fragmentación, a la evaluación holística, globalizadora, del ser (el
estudiante) en su unidad o integridad y en su contexto.
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