Evaluar los aprendizaje es un proceso sistemático que se basa en la apreciación respecto a una idea, experiencia, un proceso que han emprendido los estudiantes bajo la dirección y orientación del docente. Por eso, al evaluar a los estudiantes y obtener unos resultados estamos por ende evaluándonos a nosotros mismos, esos resultados permitirán determinar hasta dónde nuestra función como transformadores ha sido o no efectiva, permitirá asumir nuevos roles y reorientar aquellas estrategias que tal vez no fueron lo suficientemente efectivas. Al respecto, Scriben citado por Medina y Verdejo (2001), señala que la evaluación "es la secuencia de acciones centrada en los resultados y en el proceso de enseñanza"; es decir, en cómo se han llevado a cabo o desarrollado el proceso evaluativo en sí. Es por ello, que los docentes como agentes formadores y transformadores más allá de evaluar un aprendizaje, debemos valorar qué es lo qué realmente pretendemos obtener, qué estamos haciendo para que esos aprendizajes sean realmente significativos, qué técnicas y estrategias nos permiten abordar las situaciones que hacen débiles el proceso de aprendizaje a fin de que la evaluación arroje resultados positivos; pero más allá de eso, que principios tomamos en cuenta al momento de evaluar. Sobre este aspecto, Hidalgo y Silva (2008) entre algunos autores, hacen mención de tres principios básicos: (a) integralidad que permite vincular el proceso de enseñanza y aprendizaje comprendiéndola como un desarrollo natural de la información, (b) el principio de continuidad, en la cual se da la coevaluación, heteroevaluacion y autoevaluación y donde el docente como facilitador del proceso debe valerse de diversos medios y recursos evaluativos; (c) por último el principio cooperativo la cual recae sobre los estudiantes a fin de permitir el desarrollo de la participación y mejoramiento continuo de ellos. Cada uno de estos principios deben ser valorados por el docente, y más allá de una obligación académica que muchas veces pisa lo subjetivo, apreciarla como el mecanismo que permite la reflexión, valoración, integración de quienes hacen vida en el encuentro educativo fortaleciendo de esta forma la acción educativa transformadora, optimizar el proceso de enseñanza y aprendizaje y por último, brindar una educación de calidad. En otros términos, las evaluación se convierte en el proceso sistemático cuyos resultados son producto de la aplicación de técnicas, instrumentos y estrategias conducentes a la valoración significativa y objetiva del aprendizaje de los estudiantes que al mismo tiempo, otorga una visión de cómo ha sido el desempeño docente.
Fuentes Consultadas:
1. Hidalgo, L. y Silva, M. (2008). Hacia una evaluación participativa y constructiva. Caracas: Panapo.
2. Medina, M. y Verdejo, A. (2001). Evaluación del aprendizaje estudiantil. Puerto Rico: Isla Negra Editores.
Respecto a tu artículo, lo confirmo porque la evaluación es parte integrante de nuestra vida, continuamente nos estamos sometiendo a evaluación. No pasa un día sin que al finalizar la jornada no hagamos un balance de lo que hicimos y como lo hicimos, que nos falta por hacer, y así sucede con todos los aspectos de la vida. Por ello no es posible pensar y organizar un proceso de enseñanza sin que no esté presente el componente de la evaluación.
ResponderEliminarAsí es, realmente y por mucho tiempo la evaluación ha sido vista como un acto educativo alejado del mismo proceso de enseñanza y aprendizaje cuando la realidad es que se encuentra inmersa en ella. Cuando logramos comprender y accionar sobre ella, eso nos permite entonces ser objetivos con relación a lo que pretendemos que nuestros estudiantes aprendan, pero más allá de eso, descubrimos que podían dar más de lo esperábamos.
ResponderEliminarLa evaluación forma parte del proceso educativo y está presente tanto en el momento de la enseñanza como en el aprendizaje; razón por la cual debe formar parte de la práctica cotidiana y permanente, pero de una manera sistemática y organizada, para así determinar los logros, alcances y aspectos a mejorar dentro de ese contexto educativo.
ResponderEliminarEn el entorno de nuestra vida la evaluación es una parte integradora de cada día
ResponderEliminarDe los anteriores planteamientos se deduce que; la evaluación deberá ser permanente, donde se establezca una mejor comunicación entre los estudiantes y el maestro. Donde el ideal es que los estudiantes conozcan desde el principio cuales son los criterios que se tomarán para la realización de la evaluación, donde el profesor además de ser una guía, sea un buen orientador de todos estos procesos. Teniendo claridad del por qué evaluar, para qué, con qué criterios y cómo evaluar.
ResponderEliminarEl artículo esta muy bien definido, estamos de acuerdo, en que la evaluación es una constante en nuestras vidas, es evidente que el ser humano necesita evaluar y autoevaluarse; esto en todas las actividades, mas aun, cuando se es docente y tienes la responsabilidad de formar, en tal momento es indispensable al evaluación permanente y continua.
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