La concepción de evaluación planteada en la
actualidad presenta ciertas transformaciones con relación a las posturas de épocas
anteriores. Debido a que las necesidades de cambios significativos en la práctica
de evaluación tienen múltiples causas. Entre éstas pueden mencionarse: La
insatisfacción con la evaluación tradicional, los cambios en los enfoques de
enseñanza-aprendizaje, a necesidad de una relación más estrecha entre evaluación,
enseñanza y aprendizaje.
En la evaluación educativa, existen diferentes modelos
que orientan distintas tendencias, enfoques, concepciones o modelos de concebir
la evaluación de los aprendizajes.
Se podría decir que se pueden encontrar muchas y diferentes
concepciones de evaluación en función de la perspectiva o paradigma explicativo
de la realidad en que nos situemos y podríamos decir que los paradigma que
están vigente dentro del sistema educativo son el conductual, el cognitivo, y
el paradigma ecológico contextual.
Cada uno de estos paradigmas han sido utilizados
para orientar los aspectos psicopedagógicos de modelos educativos en lo que respecta
a cómo se concibe la enseñanza, el aprendizaje, y la manera de evaluar.
El conductismo ha sido una de las teorías
psicológicas que ha servido de base durante décadas para organizar las
prácticas educativas en las
instituciones educacionales, formas que todavía los docentes lo manejan en sus
prácticas cotidianas dentro de sus salones de clases y con los estudiantes sin
dejarles un grado de participación activa en el desarrollo y crecimiento del
aprendizaje, por lo tanto creando una educación maquinista medible, observable y cuantificable. Los aprendizajes que se desean alcanzar en los
alumnos se expresan en forma de objetivos específicos (propósitos) que vienen
expresados en función de estímulos y de respuestas. El docente conductistas cree
que el aprendizaje es la manifestación externa de una conducta sin importar los
procesos internos que se dan en la mente del sujeto objeto del mismo creyendo
que al condicionar facilita el aprendizaje. Y es tanto así que todavía dentro
de la enseñanza el alumno es considerado
como un receptor de las informaciones, su misión es aprenderse lo que se le
enseña. El sentido de la evaluación se centra en el producto, es decir, en las
ejecuciones mecánicas de las acciones repetitivas sin dar cabida a la reflexión.
En contraste con la educación conductista, el cognitivismo se basa en el
desarrollo de teorías psicológicas sobre la personalidad y la inteligencia,
con un enfoque sistémico caracterizado por el procesamiento de la información y
una didáctica centrada en procesos con un currículo más abierto y flexible; en
lo que concierne al diseño, la aplicación y la evaluación, se han incorporado principios
de la tecnología educacional al proceso de enseñanza-aprendizaje desde el punto
de vista del enfoque de sistemas. Román, M y Diez, E., señalan que “la metáfora básica subyacente es el organismo
entendido como una totalidad. Es la mente la que dirige a la persona y no los
estímulos”, podemos aportar allí que el
modelo de enseñanza se centra en los procesos de aprendizaje del sujeto que
aprende, por lo tanto, se debe partir de las habilidades y estrategias básicas
que el alumno domina y de los modelos conceptuales que posee. El profesor
cumple un papel de mediador y el alumno posee un potencial de aprendizaje que
puede desarrollar por medio de la interacción profesor-alumno.
La planificación de las actividades instruccionales
es abierta y flexible, los objetivos que se persiguen en la actividad de
enseñanza- aprendizaje se formularán en términos amplios y vienen a actuar como
orientadores de la acción pedagógica, de ahí que el modelo didáctico debe
estimular la participación activa del alumno en su propio aprendizaje.
Sin menospreciar los aportes de la psicología
cognitivista y el constructivismo como marco explicativo del aprendizaje, ha
ido ganando terreno el enfoque educativo que estudia la evaluación a partir de
las relaciones que se establecen entre el sujeto y el entorno en el cual se
desarrollan las actividades. Porlán, R., indica: “la adopción de un enfoque
ecológico para explicar el desarrollo del conocimiento humano implica sustituir
el análisis sistemático
La escuela es interpretada desde el paradigma
ecológico como un ecosistema social humano, ya que expresa en realidad un
complejo entramado de elementos constituido por población, ambiente. Es decir,
tenemos que ver a la institución educativa en toda su complejidad, considerando
todos los factores que intervienen en su interacción entre sí y en su relación con
el contexto en el cual se encuentra inmersa. De esta manera, el aula de clase
se convierte en un espacio en el que los participantes construyen el
significado en muchas situaciones (pautas de conducta, modos de
pensamiento, actitudes) las cuales están en continua revisión y renegociación.
El modelo educativo se corresponde con una enseñanza participativa e
interactiva, ya que se centra en lo que ocurre en la cotidianidad. De esta
manera se favorece que el aprendizaje sea significativo a partir de las
experiencias y vivencias de los alumnos en sus contextos naturales y sociales.
Editado por la maestrante Milagros Sánchez.
Muy interesante Milagros, la evaluación en este marco, tiene en cambio, la intencionalidad de dar a los estudiantes, una oportunidad para seguir aprendiendo; esto exige que la evaluación se haga parte del ordenamiento que permite generar una experiencia de aprendizaje tanto para el alumno como para el profesor, a fin de reconocer las diferencias individuales
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